martes

Habitada



Veo un bicho recorrerme
huye sucio y extraño.
son dos y luego siete
ya no me sacudo cuando pasan
me he vuelto indiferente a mis huéspedes
soy el mantel percudido y habitado del comedor
no me molesta 
la telaraña de los días sucios y extraños


ya que si vaciara la mochila de polvo 
las bolsas de té usadas y el rencor de los ojos,
qué me quedaría por sentir

Si desato esos nudos en el cordel y dejo caer la ropa
que se tiña de verdades crudas
limpiando egoísmos amargos y empozados,
qué me quedaría por hacer

si me sacudo 
si lo dejo caer 
si desgarro los hilos que hasta ahora
me tejían de miedo,
cuál sería mi nombre