martes
Hormonista
Traga saliva y respira hondo.
Solo será un par de horas - se dice a si misma, mientras imagina cómo se describirá luego desde el tono incierto de las palabras.
Ya va a pasar, pero la respiración es difícil, caminar también,
tu pantalón se cae
verán tu alma -la hormona- expuesta cruda y sin refinar.
incompleta
Caminas y te hace vulnerable a cada paso. Respira para no llorar.
Le sonríes.
él te ama. Tú a veces no entiendes porqué.
Te cubres de trago,
oscuro y amargo como la rejilla que la cubre
roja viva y aleteando,
perdida en un solo lugar, sin ningún maldito rumbo, sin ganas de volar, solo pudiendo gobernar su hueco de carne pura irregular, maldita seas mariposa.
Yo.
Entonces lo ves, justo en el centro, te mira. Te aterra. Es lo que tanto evitabas, él(la) también te mira.
No te soportas.
El saco se arruga y te aprieta la manga el corazón
de roncha, te pica, es ajeno, no es el de los poemas.
Oh, mariposa, cuándo te convertiste en juez?
Sal, tamarindo, toma mi mano, por favor,
quiero sacarte de ahí.
