martes

En segunda persona


Te pido que te calmes. No quise subestimarte, solo brindarte algún consejo útil. Deja de tomar tanta cafeína que solo exacerba tu maniaca obsesión por ser perfecta. La preocupación por ser perfecta es loable pero también es súper cómoda. Errar, en cambio, es insoportable pero conserva raíces de valentía. Te pido que escribas lo que te sale del hemisferio izquierdo, que te detengas y que duermas más que un poco, para cuidar eso verdaderamente irreemplazable. Eres grande. Tan grande como tu deseo de ser mejor y tu ingenuidad para descubrirlo. Camina un pasito hoy y otro mañana. Te quiero.